viernes, 10 de agosto de 2007

La mariposa mágica

Había una vez una niña que se llamaba Fejaban que le encantaban las mariposas, y un día quiso cazar una para poder tener una de colección, la iba a poner en un lugar con tierra, pasto, árboles y plantas y un día encontró una muy exótica y bonita, era de color rojo con amarillo y naranjo, que le gustó y nunca había visto una mariposa de esos tipos de colores entonces la atrapó y se la llevó a ese lugar con tanta naturaleza, y pronto se hizo de noche y llegó la hora de dormir, entonces ella antes de dormir dijo “Deseo tener un chocolatote gigante para mi solita” y se durmió y al día siguiente cuando despertó encontró un tremendo chocolate de su sabor favorito y lo encontró súper extraño y no sabía quien pudo dejarle ese chocolate y se empezó a comer poco a poco, entonces vio su mariposa y estaba durmiendo con sus alas cerradas y deseo al momento de mirarla que no se muriera nunca y la mariposa mágicamente despertó y estalló como un esplendor alrededor de ella y después no pasó nada, Luego pasaron 5 meses y la mariposa no se moría y no envejecía, y desde ese momento supo que la mariposa era mágica, y todos los días deseaba algo distinto por ejemplo tener un plasma y le llegó un plasma muy grande y le dio las gracias a su gran mariposa y siempre toda la vida le cumplió sus mayores y grandes deseo hasta que Fejaban se hizo abuelita y ya tenía un hijo, y le dijo “te tengo un gran regalo, mira por este lugar y lo encontrarás” y el niño vio y encontró una mariposa y Fejaban le dijo que esa mariposa cumplía deseos de una persona y se la regaló a su hijo y así la mariposa pasó de generación en generación y así por toda su larga larga vida.

2 comentarios:

Gonzalo Araya I. dijo...

Esa mariposa me recordó a los Padrinos Mágicos, era como una "Wanda-Mariposa" (por que el loco de Cosmo habría dejado la embarrada) aunque con la gran diferencia que duraba para siempre.

Un muy lindo cuento mi amorcito lindo

Un beso de papá

Anónimo dijo...

Que cuento tan tonto